Entrevista a la maestra Alicia de Zelayandia
Reportaje espercial en el mes de las madres en "El Heraldo de Oriente" - 02 de mayo

 

Mujer de fe, madre valiente


Actualmente supervisa el trabajo del Liceo San Miguel, asesora a docentes y alienta a los estudiantes a ser personas de fe y valentía. por Liliana Fuentes Monroy

Su sabiduría la muestra cuando habla con los jóvenes o con los docentes, sus modales denotan su educación normalista. De ojos color cafés y sonrisa tierna, la mano siempre tendida a ayudar y el consejo siempre a tiempo son parte de esta tenaz mujer: Alicia Cisneros de Zelayandía, maestra, madre y luchadora.

Nacida en Chirilagua, en 1921, doña Alicia se empezó a formar en su tierra natal y se graduó de maestra de educación primaria en la Escuela Normal de Maestras República de España. Madre de seis hijos: Reina Alicia, Sonia Elizabeth, Marta Lidia, Gregorio Ernesto, Ricardo Antonio y Jorge Luis, desaparecido en tiempos del conflicto. Por su espíritu de servicio, doña Alicia siempre estuvo activa en alguna organización, participó en la pastoral de las cárceles, fue de las fundadoras de Andes 21 de Junio y se desempeñó como diputada por el PDC de 1970 a 1972.

Esta militancia partidarista fue la que le llevó a ser perseguida junto con su familia, situación que ella asumió con valentía y llegó al extremo de gestionar ayuda humanitaria para sus hijos cuando ella se exilió en Estados Unidos y su vástagos habían sido deportados de México hacia Costa Rica. “Mi papá nos decía en ese entonces que confiáramos, que mi mamá haría todo lo posible, que movería cielo y tierra por nosotros y así fue, sorprendente ella”, explicó Ernesto. El 28 de marzo de 1980, el hermano de doña Alicia, Fausto Cisneros, fue asesinado; él había sido alcalde del PDC de 1968 a 1970 y de 1970 a 1972. Dos días antes había sido asesinado Monseñor Romero.

En medio de toda la turbulencia política y social, esta mujer trabajó con tesón por la formación académica de sus hijos, apoyada por su esposo, Gregorio Zelayandía, con quien en 1968 fundaron el Liceo San Miguel.

  • “Mi madre siempre estuvo y está con nosotros, es una grandiosa mujer salvadoreña.” Ernesto Zelayandía, hijo
  • “Fuimos perseguidos, hasta estuvimos en la cárcel, solo un día gracias a Dios.” Alicia Cisneros de Zelayandía

 

“El amor de mis hijos me hizo sobrevivir...”


Es una mujer muy respetada, quien gusta dar consejos y orientar a las nuevas generaciones. Por Liliana Fuentes Monroy

Cuando se platica con Alicia Cisneros de Zelayandía se percibe sapiencia. Es una mujer sensible, que gusta platicar. Compartir lo mucho que sabe y sobre todo hablar de lo orgullosa que se siente de ser mujer y madre.

¿Qué es para usted ser madre? Es lo más grande que Dios me pudo dar, no se puede explicar, solo se vive, es una tarea especial que cumplimos. Sabemos que le tocó ser madre en tiempos difíciles, de guerra, de persecución,

¿cómo pudo sobrevivir a eso? El amor de mis hijos me hizo sobrevivir, la fe, la verdad, la gente necesitada... hemos sido perseguidos, hasta estuvimos en la cárcel, solo un día gracias a Dios. Esta persecución le tocó en carne propia con la desaparición de uno de sus hijos,

¿cómo lo ha enfrentado como madre? Fue un día triste (solloza), lo buscamos como aguja en un pajar, aún duele su ausencia, pero no siento rencor (para quienes lo desaparecieron), su amor me ha hecho grande, es... aún no sabemos qué hicieron con él.

¿Qué mensaje da usted para esas madres que actualmente han perdido a sus hijos por la violencia? Es un sacrificio ser madre, pero a la vez es tan grande que hay saber cómo ostentar ese nombre, estoy convencida que cuando hay amor no existe nada que se oponga.

¿Qué significó o significa para usted que Monseñor Romero haya sido su guía espiritual? Un don de Dios, Monseñor Romero me ayudó a mantenerme en pie. Yo trabajé con él en la pastoral de las cárceles públicas en San Miguel, eso hizo que nos acercáramos, que llegáramos a ser amigos, cuando mi hijo desapareció él (Monseñor) nos llamó, nos reconfortó y nos acompañó en ese calvario. Usted ha demostrado ser una mujer fuerte, una madre valiente,

¿cómo se logra eso? Es una forma de vida, creo que haber tenido amigos como Monseñor es una bendición porque algún día será reconocido como santo.