| Crónica por Kevin Javier López Romero
Al compás de la sinfonía de la lluvia, hemos llegado del mundo de los sueños hacia un nuevo amanecer hermoso, disfrutando hoy de una nueva aventura prometedora y llena de ilusiones mágicas y emocionantes. Como ya es costumbre en España, desayunamos lo mismo de siempre: pan, leche, mermelada, cola cao, fruta. Pero, anterior a esto, tuvimos una doble ducha: “la ducha emberá”, citada así por Jesús Luna, que era con la lluvia y la ducha normal. Hoy era diferente, ya que no hacía el frío de costumbre. Nos fuimos a visitar el Museo Nacional del Prado. Tuvimos que formarnos por grupos y pasar por un sistema de seguridad muy rápido. El Museo Nacional del Prado se encuentra en el Paseo del mismo nombre, en Madrid. Pude contemplar una gran variedad de expresiones, emociones y sentimientos humanos plasmados en hermosos cuadros. Los que más me llamaron la atención fueron los de Francisco de Goya y los de Velázquez. Ambos utilizan una amplia gama de colores entrelazados, componiendo una excelente armonía perfecta, lo cual les hace resaltar entre los demás. Uno de los detalles más llamativos de Goya son los correspondientes a la etapa final de su vida y que llevan el nombre de Pinturas Negras. Utiliza allí colores oscuros, negros y marrones. Algunos de los pintores eran mayoritariamente retratistas, dibujando a personalidades importantes que pertenecían a la Corona Española.
En general, fue una experiencia única y, no sé si se podrá repetir. Estar y visitar España ha sido algo indescriptible, es más de lo que yo me imaginaba. Las ciudades que me apasionaron son Toledo y Madrid. Tengo impresiones que no puedo describir. Visitamos también el Palacio Real. Es un lugar bellísimo, que alberga recuerdos, historias y muchas cosas importantes. Nunca me imaginé que iba a tener tal privilegio inmenso de estar en un lugar tan importante en la historia española. Las salas eran indescriptibles, las pinturas en los cielos eran hermosísimas, me sentía como en otra dimensión. Relojes, lámparas, escritorios, regalos de un grado incalculable. Los adjetivos no me alcanzan para describir tal lugar. Vi cosas que nunca me había imaginado, tales como los leones que estaban en la sala donde se sientan los Reyes cuando se celebra el día de la Hispanidad. Bueno, quiero decirles que una mente que nunca ha visto algo similar se siente de una manera que no podría decirles con palabras. Me llena de mucha alegría estar en España. Espero que más adelante pueda regresar. Me despido enviando saludos a mi familia y a mis amigos. Gracias a Dios por todo lo que me ha sucedido. Cuando tengas una oportunidad importante, aprovéchala y disfrútala al máximo.
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